lunes, septiembre 25, 2006

Nubes negras

Escribir nuestras vivencias para que en un futuro nuestros descendientes sepan lo que fuimos e hicimos, es una de las pocas costumbres romanas que me gustan. Lástima que sea tan difícil a veces encontrar los papiros y la tinta para hacerlo, por no hablar del tiempo, ese tesoro que a medida que se pierde más nos gustaria recuperar...


Mediometrix ha seguido con sus enseñanzas y hemos conseguido crear unos nuevos cuerpos de combate: los Rayos de Theutates y la Caballeria Druida. Los primeros cabalgan sobre el veinto y atacan a los enemigos con la fuerza de una montaña, aplastándolos sin compasión. Los otros están tan unidos a la tierra en la que nacieron que son campeones en su defensa: ni una manada de toros seria capaz de moverlos de su sitio cuando se deciden a defender.

Por lo demás, hemos encontrado un nuevo héroe para dirigir las tropas: Gatoammetlix. Si Camaronix capitanea las falanges, este es un Rayo que se encarga de dirigirlos hacia la victoria. De todas formas hemos hecho correr la sangre de nuestros enemigos a mares, y muchos de los nuestros han perecido buscando la gloria. Ahora nos recuperamos de las heridas recibidas y nos dedicamos a fortalecer la aldea.

La razón no es otra que ya hemos recibido varios ataques. Sin malas consecuencias gracias al trabajo de TxinTxanturcix y a Tutatis, pero no podemos dejar pasar más tiempo. Hay que crear una buena defensa y después seguir buscando la gloria.

Sobre nuestros hemanos del Consejo, poco sabemos en este momento. Parece que estamos todos en un momento de transición y e la que nos estamos volviendo un poco autárquicos. El Druida ha advertido a Lolailogetorix: empiezan a aparecer algunos signos que no presagian nada bueno.

Por último, un apunte. Los soldados de Tamambolix nos han dejado. Después de la fiesta de despedida han partido hacia la nueva aldea que ha creado nuestro hermano. Realmente hacen más falta allá que no con nosotros.

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