Hacia ya tiempo que no sentia la sensación de la batalla. Miedo, emoción, impaciencia, rabia... muchas palabras pero es algo que no se puede contar o escribir sobre el pergamino. Has de vivirla.
Cantaorix llegó exausto con los restos del ejercito; pocos, pero vivos y dispuestos a seguir luchando. Además traía otra mala noticia: no sólo habíamos perdido nuestra primera batalla, sino que además habian avistado como se preparaban para contraatacar.
El caos se hizo en la aldea por momentos, pero Lolailogetorix impuso su sangre fria y empezó los preparativos para la defensa. Sabia que Camaronix arribaria con los refuerzos desde la aldea de Krizz antes que los gemanos, por lo que se dedicó a inspeccionar las trampas con TxinTxanturix y sopesó con Monederix, el comerciante, la posibilidad de enviar fuera los recursos que no cabian en el escondite.
Cuando Camaronix llegó, se reunieron todos los consejeros. Se decidió confiar plenamente en el trabajo de TxinTxanturix, nuestra empalizada y las tropas.
Los germanos fueron avistados poco antes del atardecer. Se les notaba impacientes, con ganas de entrar en acción lo antes posible. Si no habeis visto nunca a un gerrero germano, os puedo decir que dan realmente miedo: son altos, desgreñados y si tienes tanto coraje como para acercarte lo suficiente para verles los ojos, los descubrirás inyectados en sangre y con la rabia de 10 toros acumulada.
Se acercaban por el camino del suroeste, confiados en su victoria más que segura. Les dirigia un hombre que le saca por lo menos dos cabezas al más alto de nuestros guerreros. Todos nosotros teniamos prestas las armas: flechas y las mazas. El corazón latia desbocado en nuestros pechos, la sangre hervia, los músculos se tensaron y las gargantas se preparaban para lanzar el grito de batalla... cuando ocurrió.
No sé si he comentado que TxinTxanturcis tiene los ojos un poco rasgados y es más bajito que el resto de habitantes de la aldea. Y que es un maestro en su trabajo. Todas las tropas de Gaspar cayeron presas gracias a sus ingenios y a los soldados que las usaron. Ahoran están presos y se va a enviar a un negociador.
No queremos más guerra por ahora. Tenemos en alto respeto a nuestros primos germanos y no deseamos batallar con ellos. La misión de Moránturcix, el enviado, es hacerselo entender a los germanos.
Lástima que no podamos entender el habla del lider de las tropas que está preso en la aldea. No conocemos su nombre.
lunes, agosto 21, 2006
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